martes, 26 de octubre de 2010

La implantación progresiva de las tecnologías en las aulas

 Hoy en día somos conscientes de que las tecnologías desempeñan un papel crucial en la sociedad, y como muestra de ello, diferentes aparatos tecnológicos (desde los más comunes, hasta los más sofisticados) están llegando a las aulas con el objetivo de que los más pequeños se integren en la era de la tecnología y no pertenezcan a esa población analfabeta tecnológicamente hablando.

 Como muestra de esta importancia, en septiembre del año pasado el Gobierno prometió digitalizar las aulas con el Plan Escuela 2.0, de modo que se empezaría por instalar ordenadores en las aulas españolas de 5º de primaria, para posteriormente continuar con el resto de cursos.
Todo esto con respecto a la enseñanza pública, pero podemos ir más allá, ¿o nos vamos a olvidar del gran avance tecnológico del que disponen los colegios destinados a niños con deficiencias? este es un punto muy importante, porque se está tratando de equipar las aulas de aquellos niños con deficiencias tanto visuales, como auditivas, con la mejor tecnología posible, lo que supondrá un gran avance en el aprendizaje de estos niños. Pero no todo esta hecho, todavía los especialistas se están adentrando más en este campo, hasta el punto que quieren llegar a inventar dispositivos móviles que sirvan para guiar a personas ciegas gracias a sistemas de audio.

 ¡Caramba!, parece que ese futuro tan tecnológico que veíamos en las películas de ciencia- ficción es más real de lo que creíamos.



Examen a la educacion 2.0: Tecnologia en las aulas

jueves, 21 de octubre de 2010

Las redes sociales como ventaja de las tecnologías de la información y comunicación en la sociedad

 Como todos ya sabemos las nuevas tecnologías, al igual que todo lo demás, tienen tanto su parte positiva como su parte oscura en la sociedad, pero es momento de dejar a un lado esos aspectos más negativos y dar paso a las grandes ventajas que permiten.

  Me gustaría reflexionar un momento sobre esta afirmación: "Internet ofrece muchas más ventajas que inconvenientes"...y efectivamente creo que es cierto.

  Desde mi punto de vista la mayor ventaja que ofrece Internet es la posibilidad de comunicarse con cualquier persona, esté donde esté y en tiempo real. ¿No es esto algo sorprendente? hoy día nos parece algo de lo más normal, esto es porque los seres racionales somos inconformistas por naturaleza y no sabemos valorar lo que tenemos, pero ¿quién le diría a nuestros antepasados que en este mismo siglo estaríamos todos tan conectados?

  Pero por si todavía no os termino de convencer quiero hacer hincapié en aquellas historias en las que una familia, un amor o una amistad se reencuentra gracias a Internet, y especialmente gracias a las redes sociales; por ello me gustaría contaros un caso real en el cual una gran red social hace posible el reencuentro de personas que creíamos no poder recuperar.
Esta historia comienza cuando Faustino Utrera -un hombre casado-, desaparece con sus dos hijos del Estado de California. Durante los siguientes 15 años su madre intentó una y otra vez dar con ellos, pero su búsqueda no tenía resultados. A pesar de esto la madre no se cansó y continuó buscándolos, hasta que un gran día a través de una red social logró dar con los perfiles de sus dos pequeños, ahora convertidos en adolescentes.
Finalmente el padre de los niños quedó arrestado por secuestro y estos pudieron regresar a casa con mamá.

  Sin duda un caso estremecedor en el que gracias a Internet y, exclusivamente, a las redes sociales, una madre logró dar con el paradero de aquellos seres más queridos: sus hijos.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Caperucita Roja


Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.
Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita- respondió Caperucita.
- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.
Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.     
En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.
FIN